viernes, 8 de febrero de 2019

Proceso artesanal - ecológico el Oro




Una buena forma que podrían usar las comunidades nativas para aprovechar el oro, a pequeña escala, sin dañar el medio ambiente.

Intereses mineros: Existencia de Oro en Balsapuerto y alrededores

Desde pequeña tuve que aprenderme la dirección de mi casa: Jr. Angaisa 1091. No me pregunté que significaba esta palabra "angaisa" hasta años mas tarde, cuando supe que mi padre había sido uno de los promotores del nombre para esa calle.

Pregunté entonces que significaba la palabra. Grande fue mi sorpresa cuando me dijeron que era parte de una leyenda sobre un cerro de oro (post anterior) perdido en la inmensidad de la selva, y que mucha gente murió intentando ubicarlo.

Siempre quedó en mi mente la curiosidad del origen de esa leyenda, para nada por ambición, pero si por curiosidad incanzable.

Hoy, cuando me dispongo volver al Perú, buscando hacer de mi vida una con propósito, con contenido... me encuentro con el siguiente artículo que evidencia que efectivamente en la zona donde se encuentra, aproximadamente, el cerro Angaisa, la minera de oro más grande del mundo, está intentando entrar a explotar más de 8 000 hectáreas de bosque.

No sé que piense la gente, los pobladores, las autoridades... pero para mi, es un claro indicio de que la leyenda tiene matices de verdad.

https://wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin-wrm/seccion2/peru-pretenden-entregar-el-bosque-del-pueblo-indigena-shawi-a-una-minera-canadiense/

La carretera del supuesto beneficio para la comunidad Shawi (quizás también beneficiaría a las mineras?). Link:



LA LEYENDA DEL MORRO ANGAIZA

El cerro "Angaíza", otrora "El Dorado" de la selva, reino que ha sido buscado a través del tiempo. El Capitán Juan Álvarez Maldonado, expedicionario de la conquista, afirmó la existencia del Gran Reino de Angaiza en las montañas de la cordillera Azul, por las alturas del río Mayo. Ya en aquellos tiempos se decía "que este reino alberga riquezas de oro y plata y que el mismo cerro Angaísa, era de oro reluciente al reflejo del sol y que también desaparecía si alguien iba en su busca. Que el reino estaba gobernado por el monarca Curi Runa (indio de oro), el cual vivía en un suntuoso palacio y vestía traje de oro, para las grandes festividades del reino. Veamos lo que dice la tradición, respecto de la existencia del Angaísa: "Que un indio de la tribu de los Cahuapanas que ambulaba por el bosque, en busca de su "mitayo", llegó a un lugar donde hay un golpe de agua, que despeñándose de bastante altura, forma una quebrada competente. Que este golpe de agua pasa accidentalmente sobre una veta de oro poderosa, que con la continuación de su corriente, ha arrastrado y llevado consigo la tierra que lo cubría, de suerte que quedando el metal descubierto, pudo cortar un pedazo de oro macizo que pesaba 77 libras y se lo llevó para mostrarlos a la tribu, ellos lo llamaron "Quillaquilla" como la luna". Aparte de esta leyenda de los indios Cahuapanas, hay otra de los nativos de Moyobamba, que dice así: "El año de 1,785, partió de Moyobamba, una comisión de exploración del terreno en busca del Angaísa, comisión que retornó a los quince días portando varios metales de consideración, unos pavonados y otros pasados de polvorilla, con pintas de plomo ronco. Pero esta comisión no incursionó en el cerro de "Angaísa", fueron por otro camino distinto, pues tenían encargo de los indios conocedores, de desvirtuarlos la ruta y que a nadie y de ningún modo les hicieran conocer el sitio verdadero del cerro de oro. A estos metales que llevaron los exploradores, lo llamaron los indios" Rumiquilluruntu" (piedras de color de yema de huevo)." Otra circunstancia aclaró mucho más la existencia del Angaísa, es la referencia de un indio que: "El dueño de esas riquezas es un indio ñato y feo, que adorna sus vestidos con pedazos de oro, que ponía simétricamente en todo su cuerpo y que los días de fiesta salía de su palacio a danzar con esos ricos adornos, razón por la cual sus súbditos le llamaban "Curi Runa". Estas dos tradiciones, convergen en la existencia de Angaísa, tanto del indio Cahuapana como de los nativos moyobambinos. Tanta fue la fuerza de la tradición que la ciudad de Rioja dio a una de sus calles el nombre de Angaíza.

Recogido del facebook: El Chullachaki

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